Artículo disco “Haga sus Reservas” en Suena.cl
La música, y en particular el Rock, desde sus inicios ha servido para desmenuzar los aspectos más burdos de la sociedad moderna, y Weiza en “Haga sus Reservas” ha entendido este recurso como bandera creativa, donde el ojo crítico focalizado en la sociedad Chilena, es el hilo conductor que atraviesa los 15 track de este álbum, con su particular mezcla de estilos que une el rock, el hip hop y los ritmos latinos, entre otros.
Luego de un par de demos y su primera placa “Buscando Metas” (2004) que contó con colaboraciones del ex Makiza Seo2, la banda conformada por Rudi Meibergen en Voz, José Rojas en Guitarra, Ricardo Menge en Bajo y Alberto Parot en Batería, entran a grabar al estudio del productor Mariano Pavéz (Lucybell, Amango, Gonzalo Yáñez) gracias al financiamiento del Fondo de la Música 2008.
Si bien, la crítica social en letras de rock ha sido trabajada por exponentes nacionales como Chancho en Piedra o Sinergia, el cuarteto manifiesta un análisis más triste de nuestra curiosa idiosincrasia, alejándose un poco de la ironía de los grupos mencionados, en una visión quizás más adolescente de decepción.
En esta línea podemos encontrar canciones como “Vademecum”, que habla del gran negocio de las coludidas farmacias en una sociedad que necesita medicarse para todo, en “Ya bailamos sus canciones” que es un a crítica de frentón a ritmos bailables de cuestionable contenido como el Reggaetón, o “Zapping”, una revisión a la farandulización de la televisión chilena y sus insignes personajes.
En el disco se aprecia además una búsqueda estilística bastante diversa: por un lado tenemos el prolijo rock- agrometal que le hace guiños a bandas norteamericanas, con un vocalista versátil que es capaz de cantar y rapear. En el tercer track irrumpe una cueca como introducción de “Donde estás escondida”, especie de reivindicación de los valores patrios. La inclusión de ritmos latinos es recurrente gracias a la inclusión de Bronces, a cargo de Manuel Muñoz y el ya clásico trombonista Héctor (Parquímetro) Briceño, junto a ritmos salseros como en “No se irán” o el reggae de “Buscador de pecados”.
La producción del álbum no queda corta en recursos: se incluyen intervenciones de scratch a cargo de Dj Pesk2 y Dj Tela, además de pianos, arreglos orquestales de sintetizadores, percusiones e incluso un dijiridoo (instrumento de viento australiano) al final del disco; todo con calidad profesional, un sonido bastante limpio y ejecuciones impecables, pero siempre al filo de pecar en la sobreproducción.
Como primer disco, la banda apunta por explorar todas sus influencias, abarcando la mayor amplitud de estilos y aunque a ratos esto puede resultar agotador, demuestra un interés por no encasillarse en un solo género, que suele ser el camino más común en las bandas locales.
Escrito por Jaime Albornoz
Martes 11 de Agosto de 2009
